Una lágrima por cada recuerdo. Y es increíble como en un año han cambiado las cosas. Las personas se van pero los recuerdos siguen estando ahí. Y eso es lo que más duele. Esos detalles que antes no valían nada ahora valen oro y darías lo que fuera por volver a vivir cada uno de esos momentos. Todos los días pides que por un momento todo sea igual, y yo tan tonta como siempre, vuelvo a caer en la misma trampa. Y lo peor es tener a personas tan cerca y sentirlas tan lejos.
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