domingo, 18 de agosto de 2013
Estas cosas pasan. ¿Verdad?
No volvimos a hablar y borré su número de móvil. Nunca he estado segura de cómo se olvida a una persona, pero pensé que ese sería el primer paso. Me equivocaba. Meses después sigo notando su ausencia, el café por la mañana se sigue enfriando mientras espero que venga a desayunar conmigo. Es como cuando tardas un poquito en darte cuenta de que no estas soñando. De que la realidad es que ya no pides tostadas para dos en el bar de la esquina. Te das cuenta de que ya nunca volverá ese mensaje de buenas noches. Así son las cosas: la rutina tarda un poco en darse cuenta que ya no compartes tu tiempo. He llenado la nevera de litronas medio llenas, o quizá medio vacías, o quizá se me están amontonando las razones para buscarle algún día. Luego están todos esos "para siempre" a los que el tiempo no hizo justicia, y todos esos "ojalás" que prometimos cumplir. Y, yo, que siempre había querido tocar el cielo, el de sus labios, o mejor dicho, tocarlo siempre, porque hubo un tiempo que me mudé allí y las vistas eran preciosas. No sé. A veces sigo pensando que la única forma de olvidar a alguien es conociendo a otra persona a la que no desees olvidar. Pero, claro, a ver cómo le abres las puertas al amor si, la última vez que entró, sólo vino a desordenarlo todo. Y lo desordenó tanto y tan bien que aún, pasado el tiempo, sigues encontrado cosas que no están en su lugar. Pero bueno, supongo que, estas cosas pasan ¿Verdad?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario